Se ha dicho anteriormente que nuestro cuerpo siempre nos envía señales, se manifiesta por diversas sensaciones o estímulos fisiológicos (hambre, sueño, dolor) o emocionales (miedo, alegría, o tristeza). Entendiendo esto, como podemos escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice, interpretar y atender estos signos es la mejor forma de contribuir a nuestro bienestar.

¿Por qué desarrollar la inteligencia corporal?

No todo el mundo se toma el tiempo para interpretar estas señales, en este aspecto toma importancia la inteligencia corporal, una forma de reconocer esas manifestaciones que nos generan malestar físico o emocional.

La Inteligencia Emocional es la capacidad de unificar mente y cuerpo con el propósito de mejorar el rendimiento físico, mental y emocional.

Aunque no lo creas, este tipo de habilidad se encuentra enmarcada en los 12 tipos de inteligencias descubiertas por el profesor Howard Gardner, en la Universidad de Harvard en 1983, las cuales se clasifican en: lingüística, matemática, espacial, interpersonal, intrapersonal, naturalista, existencial, creativo, colaborativo y Corporal-cinestésico.

¿Cómo se desarrolla la inteligencia corporal?

Es un proceso en el que interviene el movimiento corporal así como el de los sentidos. Se tiende a asociar este tipo de inteligencia a los deportistas, pero es algo va más allá de cualquier deporte. Implica tomar conciencia de los movimientos que realizamos, pero de forma adecuada y sin desperdicio de energía. Se puede decir que el primer aspecto para desarrollar esta habilidad es prestar atención al cuerpo, una forma de autoconocerse e identificar limitaciones.

Es muy importante adoptar posturas y actitudes que mejoren la calidad de vida, ahora con el DeROSE Meditation se usa una técnica llamada ásana. Es la herramienta principal para desarrollar inteligencia corporal y consiste en respetar 3 criterios de posición, respiración y actitud interior.

Pequeños cambios, grandes resultados

Aplicar el DeROSE Meditation para nuestra inteligencia corporal implica ejecutar los criterios de posición, respiración y actitud interior, una vez alcanzadas tendrás conciencia absoluta de tus movimientos y mejorarás tu rendimiento considerablemente.

Ejecutamos también para la conciencia corporal las 8 reglas de nuestro método que incluyen: respiración coordinada, permanencia (máxima o siempre que pueda dejar de respirar), repetición (ninguna), ubicación de la conciencia (en la región más solicitada por la técnica), mentalización (en la ubicación de la conciencia), ángulo didáctico, compensación (con técnicas apropiadas), seguridad.

En estas prácticas llevarás a cabo los movimientos de anteflexión, retroflexión, posterior flexión, torsión, técnicas de fuerza, tracción, apertura pélvica, equilibrio vertebral, que se entrenan de pie, sentado o acostado. Destrezas que se realizan sin repetición, dando al cuerpo flexibilidad y resistencia.

Es un entrenamiento que nos condiciona para cultivar habilidades como precisión, sutileza y resistencia. Una manera de fortalecer nuestra inteligencia corporal con pequeños cambios que se convierten en rutinas y que nos aportan grandes resultados para vivir a plenitud y con un mayor rendimiento en todas nuestras capacidades.

Comienza a experimentar una mejor calidad de vida y transforma tu día a día en algo totalmente positivo y enriquecedor.