Desde la antigüedad el ser humano se ha confrontado entre dos pilares que guían su vida: las emociones y la razón. Las emociones son un proceso inevitable, algo que no podemos impedir, puesto que no somos robots, somos seres humanos. Pero entonces, al ser un manojo de emociones ¿Somos idénticos a los animales? ¿Qué nos diferencia de estas criaturas?

A no ser que vivamos en la época de piedra, el instinto primitivo puede ser siempre dominado, a esto le llamamos la razón. El ámbito racional es el que nos hace actuar de acuerdo a nuestros pensamientos, a su vez nos hace actuar condicionados por un patrón que nos rige, este se llama civilización. En base a esto, nos comportamos, interactuamos y tomamos decisiones, de acuerdo a lo que es correcto. Es así como el ser humano se manifiesta ante todo lo que le rodea, tener esa importante dualidad nos diferencia del resto de las especies.

¿Cómo debemos comportarnos? Las emociones son fundamentales e inevitables para los seres humanos, pero no podemos permitir que nos domine, de lo contrario estaríamos comportándonos por instinto, tal cual como animales. Tampoco podemos ser en todo momento seres racionales, fríos y calculadores, que de hecho es casi imposible, a menos que seamos androides programados.

La verdadera humanidad consiste en compaginar perfectamente el aspecto racional con lo emocional, tener la capacidad de racionar y permitirnos sentir para evolucionar como seres humanos. Esto se logra con estabilidad mental e inteligencia emocional, aspectos que se pueden lograr con ejercicios para el cuerpo y la mente como la imprescindible meditación.

Meditación y autoconocimiento

Si hablamos de evolución humana, la meditación juega un papel fundamental para la reflexión y la búsqueda del “yo”. Meditar es hallar ese estado de conciencia en el que la mente se pausa y se abre un camino para que fluya la intuición. Con esta acción es posible alcanzar un alto nivel de conciencia y un mayor estado de lucidez.

Mediante la meditación podemos apagar nuestra mente y las preocupaciones, al tiempo que iniciamos un camino que nos conecta con nuestro ser, esto se llama autoconocimiento, estar en el momento presente y enfocarnos en lo que somos y sentimos.

Ese autoconocimiento es sumamente ventajoso, podemos transmitirlo a distintos ámbitos de nuestra vida como personal y profesional, podemos vivir en armonía con nosotros mismos y el resto, todas esas compuertas son abiertas por la meditación.

Mindfulness vs Meditación

Tanto la meditación como el mindfulness suelen ser confundidas, pero ambas prácticas no son lo mismo. Existen distintos tipos de meditación (zazen, analitica, vipassana, atención consciente plena, sufi, mantra, dzoghen, etc), abarca muchas rutinas y engloba distintos aspectos.

El mindfulness por su parte, puede formar parte de la meditación y entra en el renglón de atención consciente y plena. La palabra es de origen inglés y significa en castellano “Atención consciente plena”, “Plena consciencia” o “Atención plena”. Lo cierto es que es una acción simple que consiste en prestar plena atención al momento presente, sin juzgar.

La meditación se le asocia muchas veces a la religión, como el budismo, el hinduismo, yoga u otros pensamientos parecidos, aunque no debería ser utilizado de este modo, es un prejuicio que normalmente tiene la gente con este concepto, mientras que el mindfulness es una práctica lejos de esa filosofía, y es vista más como una acción normal para obtener más concentración.

Lo verdaderamente importante es que una práctica lleva a la otra, para una meditación efectiva es necesario despejar la mente de cualquier pensamiento negativo y centrarse en el momento presente, de eso consiste la maravilla del mindfulness.

Beneficios de la meditación

Meditar va más allá de una sensación de bienestar y relajación, contiene múltiples beneficios que van desde la salud hasta el estado de ánimo. Una vez que tomes en cuenta estas ventajas, harás de la meditación una rutina presente en tu vida. 

  1. Mejora la actividad de tu cerebro: este órgano se vuelve más flexible y puedes estar más consiente de tus pensamientos.
  2. Proporciona felicidad: esta práctica atrae pensamientos positivos, lo que ayuda significativamente a incrementar la auto-satisfacción y felicidad en la vida.
  3.  Combate la depresión: al producir pensamientos positivos, evita los síntomas depresivos
  4.  Reduce la ansiedad: evita el miedo por lo que pueda pasar y ayuda a la aceptación del momento presente, sin las preocupaciones
  5. Alivia el estrés: es capaz de calmar esta emoción en minutos
  6. Ayuda a la concentración: cultiva la capacidad de concentración y te centra en el presente
  7. Ayuda a la creatividad: al proporcionar concentración, estimula nuevas ideas
  8. Alivia el dolor físico: ayuda a disminuir la intensidad de cualquier dolor físico
  9.  Reduce el riesgo de sufrir enfermedades del corazón: estudios revelan que esta práctica fortalece la salud del corazón.

Ante los males de un mundo congestionado, nada mejor que la meditación, esta práctica milenaria nos ayuda a evolucionar y encontrarnos a nosotros mismos, mediante el autoconocimiento. En medio del estrés cotidiano, dedicar unos minutos para meditar nos proporciona satisfacción y una transformación de nuestro ser a largo plazo.